¿Dónde está el Madrid?

No quise escribir nada anoche, caliente, enfadado, enrabietado, dolido y traicionado. Decidí dejarlo para hoy, supuse, más tranquilo, relajado, en frío. Calculé, y lo hice mal, que para estas horas estaría más reflexivo, lista de culpables en la mano. Me equivoqué. Hoy estoy igual que ayer y peor. Estoy humillado como aficionado, avergonzado de un técnico, de unos jugadores, de unos directivos. Me siento estafado. Porque anoche, en Alcorcón, el Real Madrid empezó a dolerme demasiado.

Uno tolera presidentes tramposos, directores deportivos sospechosos habituales y futbolistas de medio pelo. Puede llegar a acostumbrarse a un entrenador que no sabe a qué juega, pero gana. Incluso, de vez en cuando, mira para otro lado y finge que cree en las remontadas, en el espíritu de Juanito y todo eso. Pero también llega un momento en que hay que decir basta.

Porque esto no se hace. No se puede comprometer la historia, la camiseta y el escudo. No se puede manchar una tradición, una fe, un prestigio. No se puede salir al campo de un equipo de Segunda B y no tener la dignidad suficiente para defender unos colores, que son la representación de ilusiones repartidas por todo el planeta. Todo tiene un límite.

Y no puede ser que el entrenador no diga nada. Que no tire abajo la puerta del vestuario en el descanso. No puede ser que el capitán que lo juega todo no haya dado un golpe de autoridad. ¿Qué hicieron durante el descanso? Quizá hablar de responsabilidad, de filosofía chilena y de discursos rayados. Cuando ayer lo que hacía falta en Alcorcón era un broncazo. Que alguien les dijera que, coño, son el Real Madrid. Pero se lo dijera como se dicen estas cosas.

Sin embargo, uno mira al palco y empieza a entenderlo todo. Gritar no tiene glamour, no lo aconsejará el director de márketing. Por eso luego sale el responsable del área deportiva y nos cuenta que no es el momento, que el Madrid es experto en remontadas y todas esas patrañas. Todo puede ser porque han perdido la perspectiva, porque el Madrid ha dejado de ser el Madrid. Porque cualquier pelagatos ha venido y cobra una millonada. Porque la realidad nos empuja hacia una conclusión: todo diseño de este equipo se ha hecho hacia fuera y no hacia dentro. Y se cambia un entrenamiento para regalar unos 'audis'.

Mientras tanto, un puñado de millones de aficionados nos acostamos jodidos, nos miramos los unos a los otros incrédulos. Nos hemos quedado huérfanos, porque no sé a dónde se fue el Real Madrid. Yo no me hice de niño de un equipo como éste, no empecé a sentirlo así. De pequeño me hicieron creer, porque así era, que este es el club victorioso, que no para hasta ganar, que nunca se rinde. Una entidad comprometida con su historia, con unos determinados valores. La casta, el respeto, el triunfo. La grandiosidad lograda con esfuerzo y arte. Todo lo que no es hoy el Real Madrid Club de Fútbol, que, en algún momento de su historia, se fue.

1 comentarios:

Todo va ha cambiar, segurísimo, no desesperes, no está en tus manos solcionarlo. Mientras a ganar el Logroñes en Denia.