Ya no trabajo en ningún medio de comunicación y mi opinión no puede ser confundida, así que, como también hace calor, voy a lanzarme a la piscina. A mojarme. Voy a expresar mi opinión (como si sirviera para algo o pudiera interesarle a alguien (?)) sobre el fútbol riojano. Porque creo que manejo los datos suficientes y ya puedo hacerme una composición de lugar. Lo que voy a comentar aquí es algo que ya he defendido en mis círculos más íntimos. Así que quien haya hablado conmigo de este tema últimamente, no se verá sorprendido. Quizá sí otros con quienes mi trato ha sido más profesional o distante.
Ya sabemos que tenemos dos equipos, con dos filosofías distintas (aunque, en el fondo, una misma meta) y en dos categorías distintas. Por un lado, la Unión Deportiva Logroñés, en Segunda B, con un presupuesto medio tirando a alto, una estructura profesionalizada y el mecenazgo de Félix Revuelta, propietario de la firma Naturhouse.
Por otro, la Sociedad Deportiva Logroñés, en Regional Preferente, con una junta directiva formada por sus impulsores y varios patrocinadores, que no propietarios, del club. El principio fundamental es 'un socio, un voto'. Y casi se autoproclama heredero oficial de la afición del Logroñés. No en vano, en su sede reza el lema "una afición... un equipo".
Evidentemente, ha sido imposible la unión, porque no se llegó a un acuerdo para ella. Y creo que hubiera sido lo deseable para todos. La SD Logroñés no convocó una asamblea extraordinaria para consultar a sus todavía presocios. Y a mi parecer es un error, dado que en una cuestión fundamental para el futuro de la entidad, se ha roto el principio fundacional de 'un socio, un voto'.
Hay quien dice que para algo está la junta directiva, en quien se han delegado las responsabilidades. Esa misma junta, señala que tiene un mandato de la asamblea para no perder su independencia. Pero la unión o no es un tema lo suficientemente trascendental, bajo mi punto de vista, para haberlo consultado. Que esos 727 presocios hubieran podido expresar su opinión y hacer sus propuestas.
Es conocida mi cierta desconfianza inicial en Félix Revuelta. El tiempo y la calma me hicieron recapacitar, observar la situación con mayor mesura. Para mí, visto ahora con perspectiva, tiene un gran mérito que alguien decida arriesgarse en una aventura así, de la que muy difícilmente sacará beneficio económico. Es algo sorprendente en una tierra que ha visto pasar a innumerables mandatarios en el fútbol cuyo único objetivo era rascar unos duros de un club, el Logroñés, al que han arrastrado hasta matarlo.
Ojo, totalmente honorable es la actitud de la SD Logroñés, que tampoco busca beneficio económico y cuyos responsables, me consta, llevan muchos meses invirtiendo tiempo. Para mí, cualquiera que busque hacer algo por el fútbol sin esperar hacerse rico a cambio, tiene todo el respeto y admiración.
Ahora bien, hay algo que me llama poderosamente la atención en el proyecto de Regional Preferente. En el de Segunda B, sabemos que es Revuelta quien paga y manda. No hay dudas. Él es el impulsor, el benefactor y, por tanto, quien decide. En el club nacido de la plataforma 'Puerta Cero', se supone que manda su junta directiva. Pero, ¿podrá ser siempre así? ¿De verdad?
En ocasiones, a los medios de comunicación se les acusa de cierto servilismo a sus principales patrocinadores. Es decir, si el Corte Inglés llena tus páginas con sus anuncios, ¿cómo vas a criticarle? Es evidente que existe cierta dependencia frente a las fuentes de financiación. Asumiendo esa situación como inevitable en la mayoría de cuestiones de la economía, ¿es la SD Logroñés una excepción? ¿Qué ocurrirá si un día entran en conflicto los deseos de los socios con los de su fuente de financiación? Si Paternina un día decide que es mejor unirse al proyecto de Félix Revuelta, ¿podrán hacer algo los socios y la directiva por evitarlo? Supongo que sí, porque en teoría la lista de patrocinadores es amplia. Pero todos sabemos, y es un secreto a voces, que hay alguien por encima del resto. El patrocinador principal.
Por tanto, no pongo en duda la honradez de los responsables de la SD Logroñés, ni sus buenas intenciones (pese a algún pequeño error que no mencionaré), ni sus ganas de volver a vivir el fútbol. Sólo quieren luchar ellos mismos por su propio futuro y eso ya es de aplaudir. A mí, de inicio, me parecía la idea más atractiva. Sin embargo, no todo va a ser tan bonito ni tan fácil. Eso sí, siempre tendrán mi total respeto e incluso apoyo para que sigan adelante, porque daño, de momento, no hacen a nadie. Y han sido valientes a la hora de dar el paso adelante.
Pero también tiene mi total apoyo el proyecto de Félix Revuelta. Porque sus medios son otros, absolutamente respetables también, y el fin es el mismo. No es otro que volver a hacernos creer a todos en el fútbol en Logroño. Lo hace en Segunda B, una categoría muy apetecible esta temporada para los que nos gusta el fútbol, con el aliciente de la Copa del Rey. Revuelta arriesga mucho en esta aventura y quien crea que no, está equivocado.
Así que, en resumen, ambos proyectos me tienen detrás, por diferentes motivos. Y si he señalado más defectos de la Sociedad Deportiva Logroñés es porque creo que, hasta ahora, hay aspectos que se han pasado por alto. Parece que no, pero en este caso es más fácil acusar al poderoso, por su mayor exposición, que al débil, con quien es más sencillo darse a la compasión. La Unión Deportiva Logroñés tiene defectos, sí (y ya fueron señalados aquí), pero también el club de Preferente. Lo bonito de verdad hubiera sido sumar las virtudes. Eso no ha sido posible, al menos de momento.
Y lo que sí tengo claro es que, pase lo que pase, me temo que muchos este año vamos a volver a disfrutar del fútbol, puramente dicho. En Preferente o en Segunda B. Pero fútbol. Sólo eso. Ya era hora.
P.D.: El autor de este blog no contesta a ningún comentario sobre sus textos que no esté alojado en este propio espacio. Los apuntes realizados en otros foros no encontrarán aquí respuesta. El autor ha tomado esta decisión para incentivar la participación en el propio blog, que tiene la opción de comentar cada una de las entradas. En cualquier caso, agradece la difusión que de estas ideas se ha dado en otros lugares, pese a la escasa utilidad o aportación que pueda suponer lo que J.L. García Íñiguez piense.